Editorial (MARZO-2010)
Vosotros estáis convencidos de que sabéis lo que hacéis, de que pensáis antes de actuar, de que medís vuestras palabras. Pues resulta que no. Las conversaciones del último mes sobre la amígdala cerebral demuestran, además de que amígdalas hay muchas (aunque haya dos injustamente célebres), que la amígdala es la responsable de mucha de nuestra vida inconsciente. El llamado zombie dentro de nosotros reacciona mucho antes y más rápidamente de lo que “nosotros” lo haríamos en determinadas situaciones, lo cual nos ahorra mucho trabajo. En muchas ocasiones funciona como un ángel de la guarda asegurando nuestra supervivencia, o al menos nuestra estabilidad económica. Además este zombie tiene un exquisito gusto artístico y es el responsable de que nos guste la pintura impresionista.
Visto así, no podemos más que estar agradecidos a la amígdala, al zombie y a los científicos blogueros que nos hacen llegar todo este conocimiento día tras día.
El problema llega cuando descubrimos que hay un tercer “nosotros” en liza, que evidencia una vez más la clarividencia epistemológica del lenguaje: el núcleo nervioso alojado en el intestino, sede de la bien apodada por Alambique “inteligencia visceral“, que actúa en ocasiones de forma autónoma y en algunos, incluso, parece haberse independizado definitivamente de su gobierno central.
“Yo es otro“, sin duda, pero para ser más exactos, “somos legión”.
Al libro de texto puede que le quede aún un largo camino, pero ya hay colegios que experimentan con las nuevas tecnologías y con unos resultados muy alentadores. Aún así, hay que decir que el clásico libro de texto sigue formando parte de una necesaria transición donde el ordenador comparte existencia con el lápiz y el papel de siempre.
Durante momentos como la asamblea o en la lectura de cuentos pueden surgir palabras desconocidas para los niños, o con un nuevo significado que no entienden, y para abordarlo podemos emplear lo que denominamos “diccionario virtual”.
instante y de forma sencilla diversas representaciones de los personajes que tratamos en el aula; así, por ejemplo, si escuchamos las Cuatro estaciones de Vivaldi y después vemos los múltiples retratos que de él, leemos alguna de sus biografías y escuchamos otras composiciones de las que encontramos en la red les mostráremos una imagen mucho más global y completa, algo que sin duda ha de ser básico en nuestro propósito de enseñarles el mundo que les rodea.
La idea de un
filosofía, llevar la filosofía a cada uno. Estaba convencido de que, como yo, todo el que descubriera a Platón quedaría enamorado de él. Me parecía aberrante que una actividad tan vital, tan fundamental para el ser humano, que se relacionaba con la comprensión del mundo y el sentido de la existencia, quedara reservada para una elite académica y erudita. De forma que, una vez terminado mi doctorado en filosofía en la Sorbona, decidí lanzar “el gran proyecto”: introducir la filosofía en la ciudad.
A nadie sorprende ya que digamos que el principio rector de este espacio es el de prestar un servicio a la comunidad educativa, y con esa intención nació: actualmente tenemos más de 100 blogs de docentes funcionando, nos visitan profesores y alumnos de todo el mundo y nuestros contenidos se rigen por los intereses del mundo educativo.
podría aumentar el tiempo docente. La misma herramienta TIC puede emplearse además para el aprendizaje colaborativo, pero previamente hay que delimitar qué entendemos por trabajo colaborativo y cómo llevarlo a cabo. En el caso de mi investigación sobre la Evaluación del Pensamiento Compartido, entendido como el pensamiento que surge entre iguales de un grupo, realizado sobre una muestra de alumnos de 4º y 6º de primaria y 2º de ESO, destaca por ejemplo el proceso de atribución de papeles (roles) de los participantes. Este elemento fundamental de la construcción del pensamiento compartido no quedaría definido en una red social web 2.0. formada por ‘no iguales’ ilimitados. Podemos concluir por tanto que la eficacia no está en la herramienta empleada, sino en el uso asignado.
El profesor puede introducir la actividad explicando cómo nuestros recuerdos son algo subjetivo, y por tanto el relato que ofrecemos sobre los que nos ocurre es siempre “relativo”, y cada hecho puede contarse desde muchas perspectivas diferentes. También puede resaltar la idea de que la biografía no consiste tanto en contar lo que nos ha ocurrido como en decir quiénes somos después de todo eso que nos ha ocurrido.
Los encuentros que nos han servido de
Platón hace ya más de veinte siglos. Feliz casualidad o, tal vez, aguda elección, la cuestión fundamental sobre la que pivota este texto es la pregunta acerca de si la virtud es o no enseñable. La pregunta, sin embargo, no es exclusivamente platónica, y desde su discípulo Aristóteles hasta no pocos pensadores contemporáneos, muchos son los que insistieron en dar una respuesta satisfactoria. Este esfuerzo, continuo y decidido, cobró una especial relevancia durante la Ilustración ya que, al abrigo de la tantas veces vindicada legítima autonomía del individuo, autores como Rousseau (El Emilio o De la Educación) trataron de establecer las bases de lo que sería la deseable formación de todo ciudadano. Optimistas o pesimistas, desde la clásica Atenas hasta nuestros días, cada sociedad ha ejercido un esfuerzo consciente por tratar de desentrañar la forma en que sus menores debían ser educados ya que, aún hoy parece razonable, la prosperidad de todo pueblo descansa sobre los niveles de justicia, solidaridad y moralidad que revela el comportamiento de sus ciudadanos.
Hace unos días supimos
El sistema de evaluación por competencias consiste en formar a las personas para que sepan desenvolverse en su vida diaria de adultos de una manera satisfactoria. “Exactamente lo que llevamos haciendo durante toda nuestra carrera”, contestan muchos docentes, no sin razón. Sí, educar sigue siendo esencialmente lo mismo, pero con este modelo se pone énfasis en las destrezas de los estudiantes, más que en los contenidos. La capacidad para aplicar los conocimientos adquiridos en distintas situaciones, resolver problemas, más allá de la materia concreta de la que se trate, es la esencia de esta filosofía que, no obstante, resulta difícil de aplicar en el seno de un sistema todavía organizado en torno a las materias por niveles rígidos y la evaluación cuantitativa. De hecho, la propia LOE presenta la contradicción de instaurar la programación por competencias a la vez que sigue exigiendo la calificación numérica del alumnado por parte del profesor.



