Aprender a Pensar

Enfoques (JUN-2011)

Educación, juventud y valores
Jesús Martín Ostios


Quisiera en este artículo profundizar sobre temas íntimamente relacionados y sobre los cuales suelen tenerse visiones bastante críticas desde los medios de comunicación. Estoy hablando de la educación y de la juventud.


Existen muchos aspectos y agentes del sistema educativo con los cuales estoy profundamente contrariado. Pero ello no significa que no me guste mi trabajo. Personalmente, creo en lo que hago y pienso que nuestra labor docente es imprescindible para formar al alumnado en una serie de valores de tolerancia, respeto, diálogo o empatía.

Intentando no extenderme en generalidades y haciendo acopio de memoria, puedo recordar varios casos que ponen en evidencia a nuestro sistema educativo. Y, curiosamente, todos ellos tienen que ver con la ratio. Después de seis años en el mundo educativo sigo sin entender la existencia de clases de Educación Secundaria con más de 25 alumnos. Aulas en las cuales tenemos que soportar la existencia de un número considerable de alumnos que se niegan sistemáticamente a trabajar. Y, me refiero más concretamente, a no traer libros, levantarse sin permiso, molestar constantemente a los compañeros, interrumpir al profesorado, lanzar papeles al resto del alumnado… De las tres horas semanales con un grupo, tengo que prestar mayor atención a este grupo minoritario de alumnos, que no hace nada, que al resto, que en mayor o menor medida sí trabajan.


Una mayoría desatendida…

Me parece injusta la escasa atención que debo dedicar al resto del grupo. Y no digo que el resto de alumnos de ese grupo sean maravillosos estudiantes, porque no lo son, hay de todo: alumnos con problemas de base, alumnos inmigrantes con importantes lagunas en el idioma, alumnos con grandes ganas de aprender, alumnos con notas buenísimas, etc. Estos alumnos merecerían más atención pero me resulta imposible con clases que superan los 25 alumnos.
Recuerdo el caso de dos alumnas marroquíes con una ilusión tremenda por aprender y a las cuales no pude dedicar el tiempo que me hubiese gustado, pues debía dedicar más tiempo a mantener el aula en trabajo que a ayudar a los que lo necesitaban.
Son esos alumnos, especialmente esos con problemas de base o problemas de comunicación quienes realmente salen perdiendo en el proceso de enseñanza. Son esos alumnos, los que tienen que aguantar a un grupo de alumnos que se dedican a impedir el correcto desarrollo de la clase. Lo mismo ocurre en las sesiones de evaluación sobre este grupo. La mayoría del tiempo dedicado a este grupo hace referencia a estos cuatro alumnos.


…. y una minoría sin opciones

Pero, ¿qué hacemos con ese alumnado que se niega a trabajar? Creo que estos alumnos que no tienen ganas de estudiar también están desatendidos y perdiendo el tiempo y por lo tanto también es injusto para ellos. Conociendo algo los casos personales, entiendo que la situación de esos niños tiene mucho que ver con su contexto socio-económico. Pero lo considero injusto, y no sólo para el resto de compañeros, también para ellos mismos, pues deben permanecer en clase hasta los 14 años, cuando podrían integrarse en un programa de PCPI, o hasta los 16 años, cuando podrían acceder a un módulo o a una escuela taller y aprender así una formación. Mientras tanto, están 6 horas al día (30 horas semanales, 120 horas mensuales) sentados en sus pupitres aburridos y, lógicamente, intentando entretenerse de alguna manera, cosa que yo también creo que haría en su situación. Esos alumnos deberían recibir otro tipo de atención que les reportara algún beneficio para un futuro no muy lejano.


Juventud y futuro

A pesar de eso, a pesar de esos alumnos que tratan constantemente de impedir el desarrollo de la clase, sigo creyendo en la educación y en la juventud. Y lo sigo creyendo por muchos motivos. En primer lugar, porque la única manera de transformar el mundo en el que vivimos es a través de la educación. Segundo, porque llevo ya unos cuantos años trabajando con ellos y los conozco y, si existe alguna esperanza de cambio en el mundo actual, ese cambio pasa por ellos. Son ellos los que tienen todavía la ilusión y la fuerza suficiente para levantarse y luchar por ello.

Al respecto siempre se objetará que la juventud ha cambiado mucho en los últimos años, que se está perdiendo la fuerza que suponía el ser joven hace unos años. Lo que hoy en día cambian son los intereses, las vestimentas, la aparición de nuevas tecnologías, los peinados, etc. Ahora por ejemplo se llevan pantalones caídos o también llamados vulgarmente «cagaos», que a muchos adultos, incluida mi madre, no le gustan. Tampoco le gustaban antes a mi madre cuando yo era más joven las camisetas que me ponía o los peinados que llevaba. Pero la ilusión y la fuerza siguen estando en ellos y ellas. No recuerdo de quién es la cita, pero se trata de una premisa que siempre repito a mis alumnos y compañeros de profesión: «la juventud es el futuro, los maestros y profesores son la esperanza de ese futuro».

Jesús Martín Ostios es profesor en el IES Emilio Prados de Málaga.



escrito el 31 de mayo de 2011 por en 02. ENFOQUES


4 Comentarios en Enfoques (JUN-2011)

  1. Narciso | 10-01-2015 a las 19:53 | Denunciar Comentario
    1

    Me hace recordar tanto esa frase de Educación, Juventud y Valores que una ves en un seminario lo dije. Hay que educar a nuestra Juventud, esos estudiantes que son reboltosos, bullisiosos, peinados que dan risa, vestimenta,son los que más hay que ponerle atención, buscar mecanismo como los que estan brindando ahora con más tecnologia, más libros que son materiales de consulta. Comparto el criterio que dise que ellos son los que más hay que prestarle ayuda.

  2. Eduardo Rodriguéz | 16-01-2015 a las 2:57 | Denunciar Comentario
    2

    Debemos darnos cuenta que no es la cantidad sino el espacio físico con se cuenta, ya que un docente pude manejar quizá una cantidad mayor pero muchas de las veces los problemas se generan por la falta de una estructura física educativa que es todavía muy rudimentaria, pero no por que así se a querido sino quizá por desconocimiento.

  3. Eduardo Rodriguéz | 16-01-2015 a las 4:16 | Denunciar Comentario
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    Debemos darnos cuenta que no es la cantidad sino el espacio físico con se cuenta, ya que un docente pude manejar quizá una cantidad mayor pero muchas de las veces los problemas se generan por la falta de una estructura física educativa que es todavía muy rudimentaria, pero no por que así se a querido sino quizá por desconocimiento.pero a su vez es importante inculcar a ese grupo de alumnos sobre muchos valores que se están perdiendo y debe ser nuestro proyecto principal.

  4. Rosa Jima Lozano | 18-01-2015 a las 3:20 | Denunciar Comentario
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    Ya que no referimos al tema del comportamiento de los jovenes en clase,a veces me pregunto que estara pasando con la actitud de ciertos estudiantes, ¿sera que no reciben educacion en su hogar por parte de los Padres? ¿Sera culpa de nosotros los Docentes o del sistema? ¿Que debemos hacer? Estas interrogantes quedan en el aire,a pesar que muchos de mis compañeros de Profesion hacemos lo posible por mejorar nuestro sistema de trabajo innovando cada clase, buscando estrategias que a veces no funcionan,pero que debe ser prioridad en bienestar del desarrollo de la sociedad ecuatoriana.

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