Aprender a Pensar

Enfoques (OCT-2010)

Competencias básicas: un nuevo paradigma educativo

Fco. Esteban Román Sánchez

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Desde hace unos años en educación se habla mucho de las competencias básicas, pero muchas veces no sabemos realmente a qué nos estamos refiriendo. En 2006 aparecieron ocho competencias en el currículo educativo que han de desarrollarse.

La clave es que los niños ya no solamente deben saber, sino que deben saber y saber hacer. La Escuela Nueva ya propulsaba el protagonismo del alumno, pero ya va siendo hora de que se tenga en consideración la importancia de esa enseñanza activa. Se ha demostrado, y esto no es nuevo, que el alumno aprende a hacer algo haciéndolo. Hay un proverbio que dice algo así, “Si me lo dices se me olvidará, si me lo muestras  lo recordaré y si lo hago lo aprenderé”.

¿Por qué es tan importante que el aprendizaje sea activo?

Si limitamos nuestras clases a un aprendizaje memorístico, estaremos haciendo clases de memorización. Pero si el alumno, para aprender un contenido, ha de realizar varias tareas, es muy posible que aprenda ese contenido, e incluso otros.

Es importante esto, porque además de que mediante la acción el alumno aprenderá, a la vez será más fácil que recuerde dicho aprendizaje (asociando el aprendizaje a la acción, acontecimiento, hecho…) y también dará la posibilidad de plantearse más dudas, problemas, inquietudes…

Por ejemplo, los trabajos por proyectos, muy interesantes en este nuevo enfoque educativo, pueden resultar un recurso bastante interesante, ya que se planteará una actividad general donde los alumnos necesitarán realizar varias tareas para conseguir llevarla a cabo. Y esta es la clave: crear la necesidad al alumno para que aprenda.

Sabemos que la educación corre tiempos complicados, en cuanto a resultados, fracasos escolares, absentismo, motivación… Muchos alumnos no están motivados, no estudian y algunos ya ni van. Esto es un poco preocupante, pero si realmente alguien puede hacer algo, somos los educadores. Es muy fácil echar en cara que el sistema no es bueno, que no hay ayudas, no hay recursos… pero los maestros pasamos muchas horas con nuestros alumnos, realmente no se puede hacer nada ante esta situación. No es que tengamos nosotros la llave de la salvación, pero sí que podríamos plantearnos este nuevo paradigma educativo de las competencias como una oportunidad para el cambio, una reacción, un impulso, una renovación, una ilusión, un inicio de la mejora.

El aprendizaje por competencias

Cuando empecé a oír sobre las competencias, me costó entender realmente lo que se pretendía con este nuevo enfoque. Pero una vez estructuradas las ideas, parece un enfoque sencillo y coherente.

Las competencias básicas ya no son una novedad y todo el mundo las conoce, pero la clave está cómo llevar a cabo este enfoque. La palabra clave es integración, integrar las competencias en las áreas. Cualquier contenido puede ser abordado desde cualquier competencia, desde algunas más directamente que desde otras. Por lo tanto el conocimiento ha de ser global, no aislado.

La forma de hacer esta integración es mediante una metodología que cree ambientes de aprendizaje donde el alumno necesite utilizar herramientas y estrategias para llegar al conocimiento. No basta con que el alumno lo haya aprendido, sino que nos debe interesar más cómo lo ha aprendido. Qué ha hecho para llegar a ese aprendizaje.

Por otro lado las áreas se convierten en puentes o vehículos del aprendizaje. Por ejemplo, en educación musical, el objetivo no es la música en sí, sino que a través de ella el alumno aprenda y se forme como persona íntegra. Con la educación física ocurre lo mismo, no pretendemos hacer atletas, sino que mediante la educación física se contribuya a la formación integral del alumno. Con el resto de asignaturas lo mismo, perseguimos una educación donde los alumnos desarrollen al máximo sus potencialidades. Esto sugiere que valoremos más otros aspectos que los meramente curriculares, y aquí es donde entran las competencias.

Al conocimiento se puede llegar por diversas vías. El alumno puede aprender escuchando, escribiendo, viendo, dibujando, moviéndose… ¿Cuál es la manera válida?  Todas. Lo que ocurre es que debe haber un equilibrio entre ellas. Si pensamos en nuestros centros y nos preguntamos cómo aprenden nuestros alumnos, la mayoría contestaréis que escuchando y escribiendo. Este es el problema en todos los centros, que los alumnos pasan gran parte del tiempo escuchando y escribiendo. Como ya se sabe, se puede aprender de más formas, y es más, deberían aprender de más formas.

Las competencias persiguen ese equilibrio, para que los alumnos sean competentes y equilibrados. Hay que intentar que no todos los maestros planteemos nuestras asignaturas de la misma forma. Explicación, escuchar, copiar, escribir, examen. No es lógico que todas las áreas se evalúen con exámenes de diez preguntas donde el alumno debe escribir definiciones. Se le debe pedir más al alumno, o mejor dicho, se le deben dar más posibilidades al alumno para que aprenda de forma diferente, y así desarrollar habilidades y destrezas que le conduzcan al aprendizaje.

Como comentaba antes, es interesante el cómo el alumno ha aprendido. Qué ha hecho o qué ha tenido que hacer para llegar al aprendizaje. Aquí es donde el maestro debe dirigir, orientar, para que el alumno dé con ese aprendizaje. El alumno, sin darse cuenta, al realizar la actividad o proyecto en el cual está inmerso estará utilizando destrezas y habilidades que le harán más competente.

Si conseguimos poner en práctica este nuevo paradigma educativo, es posible que dentro de 6 años, al preguntarle a un alumno ¿qué es un metrónomo?, este no se acuerde muy bien de la definición que ponía en el libro y no sepa contestar muy bien a la pregunta, pero al trabajar por competencias seguro que se acuerda de que el profesor de música pidió que lo buscaran en Internet y el alumno pudo ver cientos de imágenes de metrónomos, pudo escucharlos y hasta manipularlos. También es muy posible que se acuerde de cómo el maestro de educación física le pidió el metrónomo al de música para utilizarlo en sus clases y hacer unos pasos de baile y coreografías, viendo así otras utilidades del aparato en cuestión. También es posible que se acuerde de que el de tecnología les pidió hacer un metrónomo y aprender así su funcionamiento. También es posible que se acuerde de que el de matemáticas un día también llevo el metrónomo a sus clases para hacer problemas sobre velocidad, tiempo, fracciones y medida. También es posible que se acuerde de cómo la de lengua lo trajo un día a clase para mejorar en la lectura de las poesías…

En fin, cuando a un alumno se le plantea una pregunta, se pueden abrir cientos de posibilidades para responder a esa pregunta, y a muchas más.



escrito el 5 de octubre de 2010 por en 02. ENFOQUES


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