Aprender a Pensar

Editorial (MARZO-2010)

Vosotros estáis convencidos de que sabéis lo que hacéis, de que pensáis antes de actuar, de que medís vuestras palabras. Pues resulta que no. Las conversaciones del último mes  sobre la amígdala cerebral demuestran, además de que amígdalas hay muchas (aunque haya dos injustamente célebres), que la amígdala es la responsable de mucha de nuestra vida inconsciente. El llamado zombie dentro de nosotros reacciona mucho antes y más rápidamente de lo que “nosotros” lo haríamos en determinadas situaciones, lo cual nos ahorra mucho trabajo. En muchas ocasiones funciona como un ángel de la guarda asegurando nuestra supervivencia, o al menos nuestra estabilidad económica. Además este zombie tiene un exquisito gusto artístico y es el responsable de que nos guste la pintura impresionista.

Visto así, no podemos más que estar agradecidos a la amígdala, al zombie y a los científicos blogueros que nos hacen llegar todo este conocimiento día tras día.

El problema llega cuando descubrimos que hay un tercer “nosotros” en liza, que evidencia una vez más la clarividencia epistemológica del lenguaje: el núcleo nervioso alojado en el intestino, sede de la bien apodada por Alambique inteligencia visceral“, que  actúa en ocasiones de forma autónoma y en algunos, incluso, parece haberse independizado definitivamente de su gobierno central.

Yo es otro“, sin duda, pero para ser más exactos, “somos legión”.



escrito el 1 de marzo de 2010 por en 01. EDITORIAL


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