Aprender a Pensar

El Artículo (SET-09)

La escuela vs. las TIC

Augusto Ibáñez

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Escuela 2.0: ¿tecnología o pedagogía?

El anuncio del proyecto Escuela 2.0 por parte del presidente del Gobierno generó cierto escepticismo entre los docentes, incluidos los que llevan muchos años tratando de introducir las TIC en el aula. Conscientes de que la tecnología debe ir de la mano de la pedagogía, saben que el ordenador, por sí mismo, no cambiará nada y dudan que incrementar la inversión en tecnología sea la prioridad para mejorar el sistema educativo. No obstante, todos ven la propuesta como una oportunidad para modernizarlo.
Refuerzan ese escepticismo algunos estudios recientes que ofrecen datos demoledores sobre el impacto del ordenador en la enseñanza y el aprendizaje. Tanto el informe de la UOC -que se presentó en un acto al que acudió el ministro Gabilondo hace un par de meses-, como el estudio de la Universidad de Santiago de Compostela, encargado por ANELE, evidencian un uso escaso del ordenador en las aulas y una preocupante falta de confianza del profesorado en este recurso al servicio del aprendizaje. nina_ordAdemás, ambos informes revelan una pobre innovación pedagógica en la introducción de las TIC: el ordenador se usa para hacer mejor lo que ya se venía haciendo. La semana pasada un nuevo informe -en este caso en Francia, donde se ha estado siguiendo la utilización de las “cartables numériques”, unos libros electrónicos que sustituyen al tradicional libro de texto- se unió a esta lista de lamentaciones. Se trata de una ambiciosa experiencia que empezó hace ocho años en las Landas, donde se equipó con portátiles y contenidos pedagógicos al conjunto de colegios y de profesores. Tras esa larga y costosa experimentación, un estudio dirigido por el instituto TNS Sofres ofrece un balance muy pobre: alumnos que utilizan el ordenador en un 80 o 90 % para actividades lúdicas, juegos durante el estudio, descarga de películas porno…. Además, 6 de cada 10 profesores no mandan deberes TIC para casa, y las investigaciones en la red son rarísimas.

¿Por qué fracasa el ordenador en el aula? Sin duda hay muchas causas, pero una de ellas, no tan evidente, se debe a que los colegios han hecho lo que suele hacer cualquier organización cuando implementa una innovación: la encajan en el modelo existente para apoyar lo que ya se venía haciendo. Y eso está bien, porque los profesores pueden sustituir las transparencias por una presentación o la pizarra tradicional por una interactiva, y enriquecer sus clases con multitud de recursos digitales, algunos ofrecidos por las empresas editoriales y otros procedentes de Internet. Pero aunque esta innovación sea necesaria, no es de esperar que produzca un cambio significativo en el modelo de enseñanza-aprendizaje.

tecla1Al introducir las TIC como apoyo o complemento de lo que ya se venía haciendo, tienden a ocupar un espacio marginal en la instrucción y, por tanto, solo se utilizan si no se pone en riesgo la evaluación. Para conquistar un espacio más relevante deben responder a las verdaderas preocupaciones del docente. Y lo que preocupa a los profesores no es la tecnología, sino el alarmante fracaso escolar y la dificultad de atajarlo en un contexto cada vez más heterogéneo. La escuela surgió para homogeneizar, y la estructura del aula, la metodología, la agrupación por edades, sirven claramente a ese propósito. En este aspecto nuestro sistema educativo lo hace bien: PISA y otros estudios internacionales evidencian que el español es uno de los sistemas más equitativos del mundo. Sin embargo, para competir en los nuevos tiempos no es suficiente con lograr la equidad a través de una buena enseñanza comprensiva; hace falta además cultivar la excelencia, y ahí quedamos muy mal. Necesitamos una ciudadanía educada, de mente abierta y sentido crítico, sí, pero también necesitamos profesionales de excelencia: investigadores, médicos, profesores… Sin excelencia no podremos conquistar metas ambiciosas en una economía basada en el conocimiento. Por tanto, la clave de la escuela del futuro es lograr la equidad y, a la vez, cultivar la excelencia. Y para ello hay que gestionar de forma óptima la atención a la diversidad.

Las TIC ante la atención a la diversidad

Así pues, superado el reto de la equidad, el objetivo es atender de forma óptima a la diversidad del aula. Hay muchos intentos, algunos exitosos, pero no un acuerdo unánime sobre cómo afrontar este objetivo. ¿La diversidad se ataca con más diversidad o con homogeneidad? ¿La solución es segregar u ofrecer una enseñanza personalizada? ¿Debe desarrollar el maestro menús a la carta o estimular la tutoría entre compañeros, de forma que los mejores alumnos ayuden a los otros? ¿Tienen las TIC algo que aportar en este sentido?

Simplificando en exceso podemos imaginar que la distribución de alumnos de una misma edad sigue una campana de Gauss cuya parte central -es puente02decir, la mayor parte de los alumnos- es bastante homogénea y puede ser atendida adecuadamente con la enseñanza tradicional; pero los extremos de la campana, que representan a los alumnos muy alejados de la media, no encajan en ese sistema: son alumnos para los que las clases habituales no sirven. El ordenador abre una ventana de oportunidad para atender a estos alumnos, y ha demostrado además su eficacia en la enseñanza personalizada, porque cuando se dispone de contenidos adecuados, el ordenador facilita el trabajo personalizado del alumno, y permite adaptarse a diferentes ritmos y formas de aprendizaje. Los alumnos de estos extremos deberían ser el primer objetivo de las TIC. Naturalmente que el ordenador es también un instrumento válido para el conjunto de la clase y, por tanto, una herramienta más al servicio de la enseñanza y del aprendizaje, pero donde puede aportar su mayor valor es en la atención a los alumnos menos interesados.

La clave de la innovación con las TIC está en aprovechar esa vía para llegar a los alumnos con los que el sistema no funciona. Para ellos las TIC no son una alternativa más, como sucede para el resto de los alumnos, sino la única vía de atención. Es decir, el ordenador debe ser la herramienta básica para atender la diversidad, tanto como refuerzo de alumnos poco motivados como para acompañar a los alumnos más capaces, pues para unos y otros la clase tradicional se ha revelado inadecuada.



escrito el 2 de septiembre de 2009 por en 02. ENFOQUES


3 Comentarios en El Artículo (SET-09)

  1. José Luis | 10-09-2009 a las 11:18 | Denunciar Comentario
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    Me quedo con esta frase: “lo que preocupa a los profesores no es la tecnología, sino el alarmante fracaso escolar y la dificultad de atajarlo en un contexto cada vez más heterogéneo”.

    Y no será que nos estamos equivocando en lo que enseñamos? al alumno no le interesan los contenidos o la manera de enseñarlos? El entorno de interacción del alumno actual no es en ningún caso expositivo, prefieren interactuar con un ordenador o con un videojuego que ver la tele. Si seguimos enseñando de la misma manera a diferentes generaciones, lógicamente, se producirá una lógica desmotivación y fracaso escolar.

    Históricamente, siempre los cambios nos han pillado a contrapié, las TIC en la escuela no serán diferentes…

  2. Alambique | 11-09-2009 a las 8:46 | Denunciar Comentario
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    Sin duda puede que nos equivoquemos en lo que enseñamos, pero no podemos hacer lo mismo con el objetivo que perseguimos. La escuela obligatoria tiene una clave de socialización, de nivelación ciudadana, que se concreta en el enfoque comprensivo, y otra propedéutica, que trata de desarrollar al máximo el potencial de cada alumno. Para lograrlo no hay una solución única, porque cada alumno responde a unos intereses, una forma de aprender y un ritmo determinados.

    La motivación no viene dada por la tecnología, aunque pueda ayudar. Influye más la forma en que presentamos los contenidos, la historia que los enlaza, el atractivo del reto, la conexión con los intereses y el trabajo previo con los preconceptos. Es ingenuo creer que una pantalla nos va a ahorrar todo este esfuerzo de preparación. Es más, puede llegar a ser contraproducente. Por ejemplo, recuerdo un compañero que decidió enseñar las leyes del péndulo mediante unos applets de Java, y se encontró con una desconexión de toda la clase. Encontró la solución cuando los invitó a trabajar con un péndulo simple (una patata colgada de un hilo) y, solo después de haber sacado sus conclusiones, puso a los más interesados delante de la pantalla a ampliar la experiencia.

    Dice Marina que “un burro conectado a un ordenador sigue siendo un burro”, y esto es válido tanto para un alumno como para un profesor. Por eso insisto en el sí a la tecnología, pero poniendo siempre delante la pedagogía.

  3. Vicente | 16-09-2009 a las 21:17 | Denunciar Comentario
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    Evidentemente la las TIC o ahora las NTIC nos está pasando por arriba, pero eso no debe preocuparnos especialmente en el ámbito educativo. lo que si debe preocuparnos es que tanto el profesorado como el estudiantado deben cambiar de mentalidad para con las tecnologías.

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